Consejos para el ánimo del cuidador de un enfermo crónico

El cuidador de un familiar con una enfermedad crónica grave sabe que no hay descanso. La situación afecta a toda la familia y sus necesidades se convierten en el centro de todo lo que les rodea.
El cuidador puede verse en situaciones asfixiantes y su estado anímico suele acabar resintiéndose. El cansancio tanto físico como psíquico es habitual y puede generar desajustes y tensiones familiares.
Instalarse entonces en la negatividad es cosa fácil, casi natural. Sin embargo, para que nuestras fuerzas resulten eficaces y atendamos satisfactoriamente al enfermo, el ánimo del cuidador tiene que ser positivo. El cuidador debe ayudarse a sí mismo a sentir la ilusión por vivir, cada instante de su vida. Así podrá transmitir alegría y serenidad al enfermo.
Es recomendable que todos los días (al margen de la labor de asistencia al enfermo) dispongamos de un rato para nosotras mismas y otro para nuestra pareja e hijos. Los amigos también están ahí, no pierdas el contacto.
Hacer ejercicio, al menos durante media hora al día, y acudir cada cierto tiempo a espectáculos al cine, teatro, museos...o simplemente pasear, te vendrá bien.
Es aconsejable, cada cierto tiempo, contratar la ayuda de profesionales, o pedir ayuda a familiares o amistades, para que nos reemplacen, sin sentimientos de culpabilidad.

Recuerda que el enfermo, además de cuidados básicos precisa tranquilidad y mucho afecto. Demostrarle amor y afecto no sólo le ayudará a él, a tí también.

Ten presente que, aunque tu vida ha sufrido cambios, sigues siendo protagonista de ella.

¿Es normal que los mayores duerman menos por la noche?

Conforme vamos envejeciendo, el sueño es menos nocturno y más diurno, y de menor profundidad, y esto tiene que ver probablemente con el envejecimiento cerebral. Las personas mayores se duermen antes, se despiertan antes, duermen menos por la noche, y duermen más durante el día.
Aunque el insomnio en la tercera edad es común, es importante buscar ayuda profesional para resolverlo porque puede llevar al desarrollo de otros problemas.

La depresión de la ama de casa

Las amas de casa son víctimas propicias para las enfermedades depresivas. Dedicarse exclusivamente a las tareas del hogar y al cuidado de familiares puede conllevar el riesgo de padecer el llamado "síndrome de la ama de casa". El aislamiento, la rutina y el bajo reconocimiento social y familiar de su trabajo, derivan en un sentimiento de baja autoestima e infravaloración de su capacidad en la persona.
Una mujer se casa y tiene hijos, renuncia a su profesión con generosidad, con un corazón grande, y termina encontrando soledad, frustración y desprecio por parte de la sociedad porque no aportas un sueldo a la familia. ¿Es justo?
¿Cómo podemos paliar esta situación tan frecuente en las mujeres?
-Primero, se debe tomar conciencia, reconocer los síntomas y querer solucionarlos.
-Evitar el aislamiento social. Es muy importante ampliar el contacto, la mejor manera es buscar otros escenarios donde desarrollarse, mediante un trabajo remunerado o no, aunque sea por poco tiempo a la semana.
-Es imprescindible educar a los miembros de la familia para que colaboren.
-Tener presente que las amas de casa son imprescindibles para el funcionamiento de la unidad familiar y por consiguiente de la sociedad en su conjunto.
- Dí no al perfeccionismo, aceptando tus propios límites.
-Autocompensarse: Cuidar y atender a los demás nunca debe ser motivo de descuidarse de una misma.

El carácter se puede enseñar

Si los padres dedicaran más tiempo a enseñar y modelar el carácter, tanto por medio de preceptos como del ejemplo, los hijos adquirirían y aprenderían esta admirable cualidad tan necesaría para tener éxito en la vida.
En muchas ocasiones, los padres no asumen las obligaciones y las responsabilidades que le corresponden y, nuestros jóvenes, necesitan una guía para elegir entre el bien y el mal, y ésta deberían recibirla en casa.

Llevar la carga de mañana unida a la de ayer, es muy difícil

No dejes que las preocupaciones te abrumen, no dejes que te duela el estómago y no puedas dormir. Arroja tus ansiedades a la basura.
Tienes que saber que, muchas veces, tratas de "lavar los platos de hoy, los de ayer y los que todavía no se han ensuciado". Y eso no es bueno para nadie. Jamás trates de lavar hoy los platos que se ensuciarán mañana.
Como si fueran papales viejos, arroja a la cesto de la basura todos aquellos problemas que ya no puedes resolver. Te quitarás un buen peso de tus hombros.
No intentes abarcar demasiado.

Hoy es una nueva vida

Todos soñamos con un mágico jardín de rosas que vemos en el horizonte, en lugar de disfrutar de las rosas que florecen al pie de nuestras ventanas.
No tengas miedo si estás pasando un mal momento. Cuando mañana te despiertes recuerda: cada día es una nueva vida. No hay que temer al futuro, debemos vivir un día cada vez ya que cada día es una nueva vida para el hombre sabio.

Contemos lo bueno que tenemos, no nuestros problemas

La costumbre de ver el lado bueno de las cosas que tenemos alrededor es una tarea sumamente difícil.
Hay dos cosas que deben perseguirse en la vida: la primera es conseguir lo que se quiere; tras esto, disfrutar de ello. Pero sólo los más sabios logran lo segundo.
Raramente pensamos en lo que tenemos, sino siempre en lo que nos falta.

La aceptación es el primer paso para superar las desgracias

Aceptar lo que ha sucedido es un paso esencial si queremos superar las consecuencias de un hecho triste.
El no aceptar las desgracias, hace que las penas aumenten y nos abandonemos a nosotros mismos.
Repítete a tí mismo: "Está hecho, no puedo cambiarlo, pero puedo soportarlo y lo soportaré".
Todos aprendemos tarde o temprano que debemos aceptar lo inevitable y cooperar con ello. Son sorprendentes nuestros recursos interiores; sólo se precisa que queramos utilizarlos.
No es una desdicha ser ciego, sino no aceptar la ceguera.

¡¡¡Felicidades a todas las madres¡¡¡

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La persona que sólo piensa en sí misma, muy poco puede sacar de su vida

La persona que sólo piensa en sí misma será, sin duda alguna, una persona desdichada. Por el contrario, la persona que se olvida de sí misma en el servicio de los demás encontrará la alegría de vivir.

Pero, si hemos de hacer las cosas mejores para los demás, hagámoslo pronto. El tiempo pasa. Por tanto, cualquier bien que pueda hacer o cualquier afecto que pueda mostrar debe ser para hoy.

Si quiere eliminar la preocupación y cultivar la paz y la felicidad, olvídese de sí mismo interesándose por los demás. Haga cada día una buena acción que provoque una sonrisa de alegría en el rostro de alguien.

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